por Fernando Galán

Esta es mi historia, la historia de ‘Explora’.

Así comenzó todo.

Diferentes sucesos que se dieron en mi vida me llevaron a iniciar este proyecto. Y a veces de las cenizas pueden surgir cosas increíbles.

Un día la vida me cambió. Para mal… y para bien.

Siempre me ha encantado viajar, conocer nuevos lugares. Soy verdaderamente feliz cuando estoy rodeado de naturaleza, cuando emprendo nuevos viajes o cuando hago una ruta de montaña. Tan feliz que cuando vuelvo a casa, me siento vacío. Como si algo me faltara.

Pero hasta hace 4 años, viajaba de otra manera. Organizaba rutas y escapadas cada fin de semana y festivos, preparaba meticulosamente las vacaciones y a primeros de año tenía el calendario laboral planificado y repleto de vuelos reservados.

Antes de 2016 era un amante de los viajes más. Hasta entonces no sabía que en unos meses todo iba a precipitarse. Esta foto es junto a las mareas del atlántico norte en mi primer viaje a Irlanda en 2015.

Una enfermedad que lo cambió todo


Hay golpes que no te esperas en la vida y menos cuando tienes 26 años. El viernes 10 de junio de 2016 fui a la oficina con las maletas en el coche, ya que tenía una semana de vacaciones. Pero ese día acabaría de forma diferente a lo previsto. Desde primera hora sentía un dolor fuerte en un testículo. Me pareció un dolor diferente, extraño y con una sensación de pesadez.

Por ello quise acercarme a mi médico de cabecera y comentarle si era normal. Allí notamos que había un pequeño bulto. Me mandó directamente a urgencias para que me vieran al momento. Y bueno, finalmente las maletas tuvieron que quedarse sin deshacer. Me habían comunicado que tenía un tumor maligno y que tenían que operarme de urgencia porque tenía muy mal pronóstico si no se trataba a tiempo.

No sé cuántas cosas se me pasaron por la cabeza en ese momento. Mi vida frenaba en seco. Me quede ingresado y a las 48h estaba operado, extirpando uno de los testículos afectados. Lo analizaron y había un carcinoma, de tipo agresivo, de los que crecen rápidamente. Y comencé el tratamiento de quimioterapia pocos días después. Pero dentro de la ‘situación’ se había pillado a tiempo y había un 87% de probabilidades de salir indemne. Nunca me había aferrado tanto a la estadística.

Y en lo que iba a ser un viaje más, se convirtió en el peor verano de mi vida. Tres largos meses de tratamiento, con eternas sesiones anclado a un sillón y con innumerables efectos secundarios. Algunos de los cuáles aún tengo.

En 2016 no perdí las ganas de viajar y disfrutar de las experiencias que pudiera permitirme con mis fuerzas físicas. Estaba agotado y muy delgado tras casi 10kg menos (aunque como veis me alimentaba tan bien como podía).
En 2016 no perdí las ganas de viajar y disfrutar de las experiencias que pudiera permitirme con mis fuerzas físicas. Estaba agotado y muy delgado tras casi 10kg menos (aunque como veis me alimentaba tan bien como podía).

Una nueva forma de ver el mundo


En esos meses nunca me avergoncé y salía a la calle tal y cómo era. Volví a la oficina al día siguiente de acabar mi tratamiento. Hecho un desastre por fuera y por dentro. Pero me propuse recuperar mi vida.

También volví a viajar al mes siguiente, a recuperar mi ilusión y el verano perdido. Aún tenía muchos sitios a los que viajar y un miedo enorme a sufrir una recaída.

Pero esta vez mi vida iba a ser diferente. No encontré mi lugar en el trabajo. Mi vida ‘estable’ ya no la valoraba del mismo modo. Empecé a aborrecer mi vida, mi trabajo como responsable de diseño que tanto me costó conseguir, mi casa y la ciudad dónde vivía, absolutamente todo. Mis planes y mi vida consumista ya no encajaban conmigo. Sentía que lo más valioso, que era mi tiempo, no lo estaba disfrutando, aprovechando y en definitiva, viviendo.

En 2017 ya lucía nuevo look y comenzaba a recuperar la mi fuerza física y mental. Pero la sonrisa siempre se mantenía enorme cuando viajaba. En esta foto en la costa de Cerdeña junto al sonido del mar.
En 2017 ya lucía nuevo look y comenzaba a recuperar la mi fuerza física y mental. Pero la sonrisa siempre se mantenía enorme cuando viajaba. En esta foto en la costa de Cerdeña junto al sonido del mar.

Esta situación sin rumbo laboral fijo, pero con nuevos planes y una nueva forma de vida. Vendí el coche, dejé mi casa de alquiler, la vida en la ciudad y comencé una nueva vida con menos estrés y alejado de las cosas superfluas. Decidí viajar más. Necesitaba más experiencias. Tras meses luchando por una vida más sencilla, hice una lista de lo que es imprescindible en mi vida y lo que no. Incluso me alejé de muchas personas, en realidad, lo necesitaba. Cuando uno vive una enfermedad así, uno se siente irremediablemente solo. Y quizás encontré mi propio espacio.

Ahora no tengo casi nada, pero tengo miles de rutas por hacer, miles de lugares que ver, y quien sabe, que tiempo me quedará por delante. ¿Cuándo volverán a darme una mala noticia? Si algo aprendes de la vida al pasar por ese proceso, es que cualquier día pueden llamar a tu puerta y cambiarte la vida por completo. Lo más valioso que tenemos es el tiempo y la salud. Y cuando esto falta, no hay nada que lo llene.

2018 fue el año de mi total recuperación. Aunque tenía pruebas constantemente, cada 2 o 3 meses que me generaban muchísimo miedo. Pero cada viaje me ayudaba a mantener la sonrisa. Aquí en Esta foto es en las cumbres más altas de Bulgaria.
2018 fue el año de mi total recuperación. Aunque tenía pruebas constantemente, cada 2 o 3 meses que me generaban muchísimo miedo. Pero cada viaje me ayudaba a mantener la sonrisa. Esta foto es en las cumbres más altas de Bulgaria.

Y ahora, más ‘Explora’ que nunca


Pero no todo iba a ser malo.

Empecé a crear y diseñar esta web de rutas y viajes. La que sería mi futura empresa. Soñaba con llevar a personas a esos lugares tan maravillosos, poder guiarles y organizarles la ruta, poder ser el mejor guía turístico y el mejor compañero de cámaras. Quería ser profesor de fotografía. Y aquí estoy, uniendo mi pasión por los viajes y mi profesión como diseñador y fotógrafo. Más feliz que un regaliz y con la ilusión capaz de mover al mismísimo Everest.

Ahora vivo en una casa alejada del ruido y en pueblo de poco más de 2.000 habitantes.  Rodeado de pinos y de campo, del sonido de los pájaros y dedicado en cuerpo y alma a este proyecto. Creo que nunca había tenido un nivel de estrés tan bajo como a día de hoy. Y ahora soy más feliz con muchas menos cosas que antes de 2016.

2019 fue uno de mis mejores años, con multitud de viajes, experiencias y más montañas que nunca. Esta foto es en el Lago Balea de Rumanía, con más de 5 metros de nieve bajo los pies. Y una felicidad, de oreja a oreja.
2019 fue uno de mis mejores años, con multitud de viajes, experiencias y más montañas que nunca. Esta foto es en el Lago Balea de Rumanía, con más de 5 metros de nieve bajo los pies. Y una felicidad, de oreja a oreja.

Aunque la llegada del Covid ha frenado en seco muchos de los planes, pero es la tónica general de muchas personas que iniciaron proyectos. Cuando todo pase, cuando podamos abrazarnos de nuevo, llegará la verdadera ‘Explora tu ruta’. Las mejores rutas nacionales e internacionales, para hacer por libre o acompañándonos, estarán aquí, en esta web.

Todo esto va por vosotros exploradores, porque amáis tanto viajar como yo.

Gracias a todo lo que aprendí tras aquel año 2016, hoy lucho por mi sueño. Y lucharé hasta el último día.

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